La inteligencia artificial avanza en las empresas peruanas, pero su adopción enfrenta un reto que va más allá de la tecnología: generar confianza. Sesgos, errores, regulación y gobernanza son algunos de los factores que las organizaciones deben considerar antes de ampliar el uso de estas herramientas.
Definir para qué se utilizará
Antes de incorporar IA, las empresas deben identificar qué problema buscan solucionar. Automatizar tareas repetitivas, analizar información o apoyar decisiones son algunos de los usos que pueden generar valor, siempre que estén vinculados a objetivos concretos.
Proteger la información
Los datos son uno de los principales activos de cualquier empresa. Por ello, es necesario establecer qué información puede utilizarse en herramientas de IA, quién puede acceder a ella y qué controles existen para evitar filtraciones o usos inadecuados.
Supervisar los resultados
La IA puede cometer errores o generar respuestas incorrectas. Mantener supervisión humana permite revisar sus resultados, especialmente cuando las herramientas intervienen en decisiones financieras, comerciales o relacionadas con clientes.
Medir si realmente mejora la productividad
La adopción de IA no garantiza por sí sola mejores resultados. Las empresas necesitan establecer indicadores para saber si una herramienta está reduciendo tiempos, costos o errores y si efectivamente está generando beneficios para el negocio.
El desafío es pasar del uso experimental al estratégico
En Perú, el 95% de empresas consultadas por Experian planea aumentar su inversión en IA durante los próximos dos años. La tecnología ya se utiliza en áreas como atención al cliente, marketing, finanzas y operaciones.
El siguiente paso será lograr que esa inversión se traduzca en resultados sostenibles. Para ello, la confianza, la capacitación, la protección de datos y una adecuada supervisión serán tan importantes como la propia herramienta tecnológica.
